México Opinión

¿Por qué me fascina México?

 

Muchísimas ocasiones me han preguntado ¿De dónde salió mi mexicanismo? Tengo bastantes teorías pero, prefiero dar las razones por las que amo a mi país. Nací y crecí en Puebla, una ciudad bastante cercana a la Ciudad de México, enclavada en la región centro, crecí comiendo tacos árabes y mi primera borrachera fue con esos vinitos dulces traicioneros de la Sierra Norte.

Tengo un delirio por la lucha libre, comenzó cuando era niño pero, se reforzó cuando crecí; es cierto, es un deporte atípico en donde si no eres mexicano, no logras explicarte la razón por la cual los deportistas ocultan su identidad.

Nosotros teníamos a “El Santo” o “Blue Demon” cuando en Estados Unidos tenían a Super-Man, ciertamente prefería una imagen oculta a un personaje gringo que ocultaba su identidad con unas gafas… ¿Se han puesto a pensar en eso?

Continuemos, la primera vez que fui a un estadio no fue al Bernabéu, visité el Cuauhtémoc, en un partido impresionante del Puebla – Tecos, que ganaron los locales por 5-2, eso consolidó un amor -impresionante- por el futbol.

Y es que, sentarme en las gradas y sentir todo el calor de la gente me impactó, se volvió un eje detonador de emociones que simplemente sigue vigente. Crecí amando muchas cosas de Puebla, sus lugares tradicionales, su pan de queso heredado por un grandioso lugar llamado Zacatlán y el amor que los habitantes le tenían a su estado.

Cuando crecí, naturalmente creció mi mundo, conocí lugares fantásticos, viajé casi por todo México y me impactó, descubrí que, la gastronomía mexicana es sinónimo de pasión, que el mariachi causa fascinación mundial, que los sones se tocan con el corazón, que el tequila quema la garganta pero alivia el corazón y el mezcal alimenta el alma.

Que la mejor forma de hacer salsa era con molcajete, que para tocar un son jarocho tenías que sentir la alegría en tu corazón, que el café alimentaba los recuerdos, que si no picaba, no tenía sabor, que las cuentas claras y el chocolate espeso. .

Infinidad de cosas me enseñó este país en mis múltiples recorridos, que sólo le tengo admiración y respeto. Este país está hecho por su gente amable, por sus tacos al pastor, por sus leyendas, por su pulque y su barbacoa. Este país está hecho para amar y ser amado.

Sé que nuestro país tiene defectos, no soy ciego; trabajé muchos años en periódicos y algo es cierto, como diría un amigo: “Si el mundo fuera como lo dictan en los periódicos, nadie saldría a la calle”. México está hecho por millones de personas que salen a trabajar para nutrir este país de historias únicas y fantásticas.

Enamórate de México, te invito al club.

¿Contacto?

hola@soyalex.com

@alexjohnsonc

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