Opinión

El manual de los romances rotos, cuarta entrega

Después de escuchar que se iría de mi vida, salió de ella un: “Casi no hablas, ¿Qué pasa?” y eso me hace pensar: ¿Qué esperan que uno diga? ¿Existen comentarios cuando la gente se va de tu vida? ¿Esperan un “Gracias”?

Irremediablemente así sucedió, fui partícipe de la escena de una película, cada trama en particular tiene puntos de enlace y desenlace, sí, así como los romances; unos van y otros vienen. Seguramente cuando me dejó nunca imaginó que iba formar parte de un capítulo de mis romances rotos.

Se paró y se fue dejándome el “Gracias” entre los labios, seguramente esperan que uno le diga cosas como: “Me dejaste, no importa, cuéntame: ¿Cómo estuvo tu semana?”. Los seres humanos somos emocionales y debemos sentir decepción que en ocasiones se transforma en enojo o risa, depende de nuestras reacciones.

Algo que siempre he tenido ganas de decir es: “Ven, te invito a mi vida”, hasta el momento nunca lo he mencionado, quizás esa sea la clave cuando encuentre a la mujer indicada, digámoslo como si fuera un tuit: ‘Quédate con la mujer que te haga decir: “Ven, te invito a mi vida’ ”.

Esta entrega del manual está siendo característica, es la primera que redacto escuchando mariachi y es que, una de las razones para amar a México es su música, un día escuché que, para tocarte el alma tenías que cantar unas rancheras.

Como nota aclaratoria: No he tenido tantas novias, sólo han sido 4 y 3 romances, eso nos da el total de entregas de este manual; nunca he sabido cómo “ligar”, la verdad es que, en muchas ocasiones sólo sale de mí un: ¡Vamos por un café!

Y el café se vuelve un punto de conexión espiritual, una fuente inagotable de pláticas perfectas, el primero da paso al segundo y así se genera una comunión de instantes que decides coleccionar.

El amor es una colección de instantes perfectos; perféctamente únicos o perféctamente trágicos pero, simplemente perfectos. Es por eso que debe alimentarse, el amor se alimenta de momentos, no existe romance sin el arte de compartir.

Estoy seguro de una cosa: La vida se comprende mejor con una persona a tu lado, no existen los complementos, existen personas que te alimentan el alma; que te nutren la vida y te la vuelven perfecta.

El amor no se escribe en libros de superación personal, el amor se vive en cada calle, en cada uno de los lugares que forman parte de tu vida, en el café que frecuentas, en tus amistades, en todo aquello que dibuja una sonrisa en tus labios.

Algo es seguro, nunca hablaré mal de mis ex-novias por una razón: Si hablas mal de una persona, ¿te imaginas cuántas hablan mal de ti a tus espaldas? ¡No lo hagas!

2 comentarios

  1. Eres un buen escritor siempre que leo algo tuyo me emociono de una manera inexplicable tal vez cuando te leo veo una parte mía gracias sigue escribiendo 😉

  2. Felicidades por esa entrega. Buen trabajo.
    Eso es cierto a veces uno se queda callado porque las palabras simplemente no salen, simplemente uno se trata de hacer a la idea de lo que pasa en ese momento y esto suele ser muy muy difícil.
    Me encantó esta parte:
    “El amor se vive en cada calle, en cada uno de los lugares que forman parte de tu vida, en el café que frecuentas, en tus amistades, en todo aquello que dibuja una sonrisa en tus labios.”

    ¡Saludos!

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